¿Se puede nadar con lentillas? Riesgos reales y qué hacer si ya lo has hecho

La respuesta corta es que no conviene, aunque el motivo no suele ser el que la gente imagina. Dentro del agua, una lentilla se comporta como un pequeño depósito que retiene microorganismos justo encima de tu córnea, y ahí se queda durante horas. El cloro de la piscina no protege frente al más problemático de ellos.

Si estás leyendo esto es probable que te encuentres en una de estas dos situaciones. O estás a punto de irte a la piscina y te ha entrado la duda, o ya te has bañado con ellas puestas y ahora andas dándole vueltas. Las dos tienen respuesta aquí, y a la segunda le he dedicado una sección entera con pasos concretos.

Antes de seguir, una cosa. En consulta esta pregunta aparece constantemente, y casi siempre la hace alguien que ya lo ha hecho muchas veces y nunca le ha pasado nada. Es completamente comprensible: nadie te lo explicó cuando te adaptaron las lentillas, la molestia después del baño parecía cosa del cloro y el ojo siempre acabó bien. Así que esto no va de reprenderte. Va de que entiendas qué está pasando ahí dentro para que puedas decidir con información.

Qué le ocurre a una lentilla cuando entra en contacto con el agua

Pasan tres cosas a la vez. Merece la pena separarlas, porque cada una tiene sus consecuencias.

El cloro no elimina la Acanthamoeba

Este es el punto que casi nadie conoce, y no es culpa de nadie: es contraintuitivo.

La Acanthamoeba es un protozoo, no una bacteria. Vive en agua dulce, en piscinas, en jacuzzis, en las tuberías y en el agua del grifo. Forma unos quistes con una pared muy resistente que aguanta las concentraciones de cloro que se usan para desinfectar una piscina.

Dicho de otra forma: el agua puede estar bien tratada, cumplir toda la normativa sanitaria y contener Acanthamoeba igualmente. Ese olor a cloro que asociamos a "esto está limpio" es real para las bacterias, pero aquí no nos sirve.

Cuando ese protozoo entra en contacto con una lentilla blanda, se adhiere a ella. Y ahí está la diferencia con bañarse sin lentillas: sin ellas, el ojo se limpia solo con la lágrima y el parpadeo. Con ellas, lo que se ha pegado a la lente se queda apoyado sobre tu córnea durante el resto de la tarde. Un baño de veinte minutos se convierte en una exposición de horas.

La infección que puede aparecer se llama queratitis por Acanthamoeba. Es poco frecuente, y quiero que eso quede claro antes de seguir. Pero cuando aparece es seria: se confunde al principio con otras queratitis más comunes, el diagnóstico suele retrasarse, el tratamiento dura meses y en los casos peores puede acabar en pérdida importante de visión.

La lente cambia de forma y se pega

Una lentilla blanda es en gran parte agua. Al sumergirla, el intercambio con el medio la altera: cambia de parámetros y termina ajustándose sobre la córnea más de lo que debería.

Esto explica tres cosas que probablemente hayas notado alguna vez. La visión borrosa que no se arregla parpadeando. La dificultad para sacarte la lente al salir, porque se ha quedado adherida. Y perderla directamente, sobre todo si abres los ojos bajo el agua o te tiras de cabeza.

Si te pasa lo segundo, no tires de ella. Ponte suero fisiológico o lágrima artificial, dale un minuto y vuelve a intentarlo con suavidad. En la guía para quitarse las lentillas lo explicamos paso a paso.

Retiene contra tu ojo todo lo que haya en el agua

Cloro, cloraminas, sal, arena, restos de crema solar. La lentilla funciona como una tapa: lo que queda entre ella y la córnea se mantiene ahí, en lugar de arrastrarse con el parpadeo.

De ahí el ojo rojo, el escozor y esa sensación de arenilla del rato siguiente. La mayoría de las veces es solo irritación y se pasa. El problema es que una pequeña erosión en la superficie de la córnea, en un ojo que acaba de estar en contacto con agua no estéril, es justo la puerta de entrada que una infección necesita.

Qué dicen los estudios

Un estudio caso-control ya clásico comparó a pacientes con queratitis por Acanthamoeba con portadores de lentillas sanos. El 63 % de los pacientes infectados nadaba con las lentillas puestas, frente al 30 % de las personas del grupo control, lo que se traduce en una odds ratio de 6,2 (Stehr-Green et al., PubMed).

Un trabajo más reciente de Carnt y colaboradores, publicado en Ophthalmology y recogido por la Academia Americana de Oftalmología, midió los factores que están en nuestra mano cambiar. Ducharse con las lentillas puestas multiplicaba el riesgo por 3,29. Reutilizar una lentilla diaria, por 5,41. Dormir con ellas, por 3,93. Los autores calcularon que entre el 30 % y el 62 % de los casos podrían evitarse con un uso correcto de las lentillas de un solo uso (AAO).

La ficha clínica de referencia en NCBI incluye entre los factores de riesgo el baño en agua contaminada y el uso de lentillas en la ducha (StatPearls).

Hay un detalle en esos datos que me parece el más útil de todos: la ducha aparece siempre. Y en la ducha nos metemos todos los días.

¿Es lo mismo la piscina que el mar?

No, y me parece importante decirlo porque casi todos los artículos meten toda el agua en el mismo saco. El riesgo no es igual:

Tipo de aguaRiesgo relativoPor qué
Lago, río, pantano, embalseMuy altoAgua dulce sin tratar, con carga alta de Acanthamoeba y otros microorganismos
Jacuzzi, spa, piscina climatizadaMuy altoAgua caliente y poco renovada, condiciones que favorecen la proliferación
Ducha y agua del grifoAlto por acumulaciónEl riesgo de un día concreto es bajo, pero la exposición es diaria durante años
Piscina exterior tratadaModerado-altoEl cloro reduce bacterias, no elimina los quistes de Acanthamoeba
Mar abiertoModeradoLa salinidad limita a la Acanthamoeba, aunque quedan otros microorganismos, arena y la deshidratación de la lente

Si te quedas con una sola idea de toda la tabla, que sea esta: para alguien que usa lentillas a diario, la ducha acumula a lo largo del año mucha más exposición que las tardes de piscina de julio. Quitártelas antes de entrar en la ducha es el cambio de hábito que más te compensa de todo lo que vas a leer aquí.

"Ponte diarias y gafas de natación": por qué no basta

Es la recomendación que vas a encontrar en casi cualquier web sobre el tema, y no es un mal consejo. Es un consejo incompleto, y creo que conviene explicar por qué antes de que lo des por resuelto.

  • Las gafas de natación no son estancas. Se despegan al saltar, al girar en la pared, con una ola o simplemente al reírte. Con que entre agua una vez, la lentilla ya está en contacto con ella.
  • La lente diaria protege del estuche, no del agua. Estrenar lente cada vez evita el riesgo acumulado de la solución y el portalentes, pero durante el baño sigue siendo una superficie a la que la Acanthamoeba se adhiere igual.
  • Todo depende de que la tires al salir. El protocolo solo funciona si te la quitas nada más terminar. En la práctica, lo habitual es seguir con ella puesta toda la tarde.

Si hoy no tienes otra alternativa, hazlo de la mejor manera posible: lentilla de un solo uso, gafas bien ajustadas, ojos cerrados bajo el agua y la lente a la basura en cuanto salgas. Eso reduce el riesgo de forma real. Simplemente no lo confundas con nadar sin riesgo.

Ya me he bañado con las lentillas puestas, ¿qué hago?

Lo primero: tranquilidad. Que haya ocurrido una vez, o varias, no significa que vayas a tener una infección. La queratitis por Acanthamoeba sigue siendo poco frecuente y la inmensa mayoría de la gente que se ha bañado con lentillas no ha tenido ningún problema. Lo que sí conviene es actuar bien ahora y saber qué vigilar estos días.

Nada más salir del agua:

  1. Lávate y sécate bien las manos antes de tocarte los ojos.
  2. Quítate las lentillas cuanto antes, sin esperar a llegar a casa.
  3. Tíralas, sean del tipo que sean. No merece la pena intentar desinfectarlas.
  4. Enjuaga los ojos con suero fisiológico o lágrima artificial sin conservantes. Nunca con agua del grifo ni embotellada.
  5. Deja descansar el ojo el resto del día y tira de gafas si las tienes.
  6. No vuelvas a ponerte lentillas hasta que el ojo esté del todo tranquilo.

Y ahora la parte que sí quiero que te tomes en serio. Estas señales piden que te vea un oftalmólogo el mismo día, sin esperar a mañana:

  • Dolor que no cuadra con el aspecto del ojo. Que te duela mucho más de lo que parecería lógico viéndolo en el espejo es la señal más característica, y la que más se pasa por alto.
  • Molestia intensa con la luz, hasta el punto de costarte abrir el ojo con luz normal.
  • Ojo rojo que no mejora en 24 horas.
  • Visión borrosa que sigue ahí después de haberte quitado la lentilla.
  • Lagrimeo continuo o sensación de cuerpo extraño que no se va.
  • Cualquier mancha blanquecina visible sobre la córnea.

En una infección de la córnea, las horas cuentan de verdad. Si dudas entre ir o esperar, ve. Nadie te va a decir que has exagerado.

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Alternativas para ver bien dentro del agua

No hay una opción buena para todo el mundo. Depende de tu graduación, de si tienes astigmatismo, de cuánto nades y también de tu presupuesto, que es una variable tan legítima como las demás.

OpciónA quién le encajaQué tiene en contra
Gafas de natación graduadas prefabricadasMiopía baja o media sin astigmatismoSolo esférico, en saltos de 0,50 D, y muchos modelos llevan la misma graduación en los dos ojos
Gafas de natación graduadas a medidaGraduaciones altas, astigmatismo, diferencia entre ojosPrecio bastante más alto y hay que encargarlas
Nadar sin correcciónMiopías bajas y nado recreativoInviable a partir de cierta graduación o si necesitas ver bien lo que ocurre alrededor
Lentilla diaria + gafas herméticasUn día suelto, cuando no hay otra cosaReduce el riesgo pero no lo elimina, y depende de que la retires y la tires
Ortoqueratología (Orto-K)Miopía baja y media, con o sin astigmatismo moderadoRango de graduación limitado, revisiones periódicas y una manipulación estricta, sin agua del grifo
Cirugía refractivaAdultos con graduación estableEs irreversible, no todo el mundo es candidato y hay que respetar el postoperatorio antes de bañarse

Por qué la Orto-K encaja bien aquí

Las lentillas de ortoqueratología funcionan al revés que una lentilla normal: se llevan mientras duermes, remodelan de forma suave y temporal la curvatura de la córnea, y te las quitas al levantarte. La corrección se queda en tu propio ojo durante el día.

Llevado al agua, eso significa que te metes sin nada encima del ojo. No hay lente que absorba, ni que se deforme, ni que retenga nada contra la córnea. Tampoco dependes de unas gafas graduadas que se llenan de agua a la primera voltereta. Es la misma idea que explicamos al hablar de dormir con lentillas: el uso se traslada a las horas en las que no estás haciendo nada.

Dicho esto, hay algo que prefiero contarte yo antes de que te lo encuentres por el camino. La Orto-K también es una lente de contacto y tiene sus propias normas. No se enjuaga jamás con agua del grifo, se manipula con las manos limpias y secas, y necesita revisiones de seguimiento. Los descuidos con Orto-K llevan exactamente al mismo sitio que los descuidos con lentillas convencionales. Lo desarrollamos en problemas con las lentillas Orto-K.

Con esa advertencia por delante, para alguien que nada a menudo y no quiere renunciar a ver bien, es de las pocas opciones que resuelven el problema de raíz en lugar de ir esquivándolo cada verano.

Preguntas frecuentes

¿Se puede nadar con lentillas de un solo uso?

Es la opción menos mala cuando no tienes alternativa, pero no la llamaría segura. La lente nueva evita el riesgo del estuche y la solución, aunque dentro del agua se contamina igual. Si lo haces, gafas bien ajustadas y la lentilla a la basura nada más salir.

¿Es bueno nadar con lentillas si llevo gafas de natación?

Ayuda, pero no lo resuelve. Las gafas de natación no son estancas: se mueven al saltar, al girar o con el oleaje, y basta con que entre agua una vez. Tómatelo como una precaución más, no como un permiso.

¿Puedo bañarme en el mar con lentillas?

El mar es algo menos problemático que una piscina climatizada o un pantano, porque la salinidad limita a la Acanthamoeba. Aun así siguen estando la arena, otros microorganismos y una deshidratación importante de la lente por la sal. La recomendación no cambia.

¿Y ducharme con ellas puestas?

Es el hábito más subestimado de todos, y el que veo con más frecuencia. El agua del grifo contiene Acanthamoeba y la exposición es diaria. En el estudio de Carnt y colaboradores, ducharse con lentillas multiplicaba el riesgo por 3,29. Quítatelas antes de entrar.

Me he bañado con lentillas alguna vez, ¿me voy a infectar?

Lo más probable es que no, y no tiene sentido que le des muchas vueltas a lo que ya ha pasado. Lo útil ahora es quitarte y desechar las lentillas al salir del agua, y estar atento estos días a los síntomas de alarma, especialmente al dolor que no cuadra con el aspecto del ojo.

¿La Orto-K sirve para nadar?

Sí, en el sentido de que te permite nadar sin nada en el ojo, porque la corrección está en tu córnea y la lente solo se lleva de noche. No es una lente que se use dentro del agua. Y como cualquier lente de contacto, exige un manejo cuidadoso y sin agua del grifo.

¿Desde qué edad se puede usar la Orto-K?

Desde los 8 años. Es un dato que suele interesar a padres de niños que nadan o hacen deporte y no pueden llevar gafas en el agua.

En resumen

Nadar con lentillas no es una manía de padres precavidos. Hay evidencia bastante consistente de que multiplica el riesgo de una infección de córnea poco frecuente pero seria, y el cloro de la piscina no te cubre frente a ella.

Si es algo puntual, hazlo con lentilla de un solo uso, gafas ajustadas y tirándola al salir. Si nadas de forma habitual, ir gestionando el riesgo cada verano acaba cansando más que resolverlo: gafas graduadas de natación, cirugía si eres candidato, o ortoqueratología, que te deja el ojo libre justo cuando lo necesitas.

Y si te has bañado con ellas y ahora tienes un ojo que duele más de lo que su aspecto justifica, no lo dejes para mañana.

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