Lentillas para ojos secos: qué opciones hay y cuál encaja en cada caso

Si has llegado hasta aquí, probablemente te suene esta escena: llevas bien la mañana, pero a media tarde los ojos empiezan a escocer, tienes que parpadear un par de veces para enfocar la pantalla y llega un momento en que quitarte las lentillas es lo mejor del día.

Es una de las consultas más frecuentes que recibimos los optometristas, así que no te preocupes: tiene solución en la mayoría de los casos. Eso sí, no todas las personas con esa sensación tienen exactamente el mismo problema, y no todas las lentillas se comportan igual cuando el ojo está seco. Hay materiales que resecan menos, pautas de reemplazo que ayudan bastante y situaciones en las que la lente no es la culpable.

Vamos a verlo con calma:

Por qué las lentillas resecan los ojos

película lagrimal

Sobre la córnea tenemos una película lagrimal de tres capas: una grasa por fuera, que evita que la lágrima se evapore; una acuosa en el medio; y una capa de mucina pegada al ojo. Las tres trabajan juntas.

Cuando colocas una lentilla blanda encima, esa película se divide en dos láminas más finas, una por delante de la lente y otra por detrás. Ninguna de las dos es tan estable como la original, y la de delante se evapora antes.

Hay otros dos factores que suman. El material de la lente necesita mantenerse hidratado, y una parte de esa hidratación la toma de tu propia lágrima. Y además la lente cambia el parpadeo: parpadeamos menos veces y con menos fuerza, justo al contrario de lo que nos vendría bien.

Si a eso le añades ocho horas de pantalla con aire acondicionado, el parpadeo baja todavía más. La lentilla no ha creado el problema, pero sí lo hace más visible.

¿Es ojo seco o puede ser otra cosa?

Merece la pena pararse aquí un momento, porque cambiar de lentilla ayuda en muchos casos, pero no en todos.

El ojo seco relacionado con las lentillas suele dar una molestia que va a más según avanza el día. Empiezas bien y, a partir de la sexta u octava hora, aparecen el escozor, la visión que fluctúa y esa sensación de arenilla. Descansas por la noche y al día siguiente vuelves a empezar de cero.

Hay una pista bastante clara: la lente se pega y cuesta sacarla. Cuando una lentilla se deshidrata, se adhiere a la córnea y no sale al primer intento. Si te ha pasado, tenemos una guía específica sobre cómo quitarse las lentillas cuando están pegadas, aunque ten en cuenta que ese momento es solo la señal: lo que hay detrás suele ser la sequedad.

También hay situaciones que se parecen al ojo seco y en realidad son otra cosa. Te las contamos por si te reconoces en alguna:

  • Reacción al líquido de mantenimiento. El picor y el enrojecimiento aparecen nada más ponerte la lente, no al final del día.
  • Conjuntivitis papilar gigante. Legañas, picor bastante intenso y la sensación de que la lente se te sube al parpadear. Es más habitual con lentes de reemplazo largo.
  • Falta de oxígeno en la córnea. Visión borrosa y ojo rojo, sobre todo con lentes poco transpirables o con muchas horas de uso.
  • Blefaritis o alteración de las glándulas del párpado. Notas los párpados con costritas o las pestañas apelmazadas al despertar. Aquí el ojo seco es real, pero el origen está en el párpado.

Tipos de lentillas y cómo se comportan en ojo seco

Es el material más extendido hoy en día y suele ser el primero que se plantea cuando alguien comenta que nota sequedad. Deja pasar bastante más oxígeno que el hidrogel clásico y, por su composición, normalmente tiene menos contenido de agua.

Esto último sorprende a mucha gente, y es precisamente lo interesante: una lente con muchísima agua no te hidrata más. Al contrario, tiende a deshidratarse ella y a tomar lágrima tuya para reponerse. Menos agua y más silicona suele traducirse en una lente más estable a lo largo del día.

Tiene un límite, eso sí: si el origen está en el párpado, cambiar de material te dará mejoría, pero no resolverá la causa de fondo.

En sequedad leve o moderada suelen ser la opción más agradecida, por dos motivos que casi nadie relaciona con el ojo seco.

El primero es que cada mañana empiezas con una lente nueva, sin depósitos de proteínas ni grasas acumuladas. Esos depósitos van deteriorando la superficie de la lente y aumentando el roce con el párpado.

El segundo es que te olvidas del líquido de mantenimiento. Algunos conservantes irritan la superficie del ojo, y hay personas que mejoran notablemente solo con quitar ese factor de la ecuación.

Su punto flojo es el precio: si usas lentillas a diario, salen más caras que un reemplazo mensual.

Aquí hay un malentendido bastante común. Las RGP son mucho más pequeñas que una lente blanda, no cubren toda la córnea y, sobre todo, no absorben lágrima, porque el material no es hidrofílico. Por eso se plantean cuando la sequedad es más marcada.

A cambio, se notan más al principio. El borde de la lente contacta con el párpado en cada parpadeo y hay personas que no terminan de adaptarse. También pueden dejar algo más seca la zona de la córnea que la lente no cubre.

Son lentes rígidas de geometría inversa que se llevan mientras duermes. Moldean suavemente la curvatura de la córnea durante la noche y, al retirarlas por la mañana, ves bien durante el día sin llevar nada puesto.

En ojo seco tienen un punto a favor y un matiz importante, y preferimos contarte los dos.

El punto a favor: si tu problema aparece por llevar la lente durante las horas de vigilia, con las pantallas, el aire acondicionado y el parpadeo reducido, la orto-k elimina esa parte por completo. Durante el día no llevas nada sobre el ojo.

El matiz, y nos gusta decirlo con claridad: la ortoqueratología no es un tratamiento para el ojo seco. No lo cura ni lo mejora. Es una forma distinta de corregir la vista que evita llevar lente de día, y hasta ahí llega. Además tiene sus propios requisitos: se lleva con el ojo cerrado toda la noche, cuando el recambio de lágrima es menor, y necesita una película lagrimal razonablemente estable para que el moldeo sea uniforme.

Si la sequedad es importante, hay blefaritis activa o la superficie del ojo está alterada, no suele ser la opción más adecuada. Por eso, antes de plantearla, en consulta se valoran la calidad de tu lágrima y el estado de tus párpados. Es lo que permite saber si vas a llevarla cómoda o si conviene explorar otro camino.

Si te pica la curiosidad, aquí tienes más detalle sobre las lentillas para dormir y sobre el precio de las lentillas orto-k.

Son las grandes desconocidas y, cuando el ojo seco es importante, suelen ser la mejor opción disponible.

Se trata de lentes rígidas de gran diámetro que no se apoyan sobre la córnea, sino sobre la esclera, dejando un pequeño depósito de líquido entre la lente y el ojo. Dicho de forma sencilla: la córnea pasa el día bañada. Son la respuesta habitual en superficies oculares delicadas, en síndrome de Sjögren y en casos que no responden a otras opciones.

Requieren una adaptación especializada, no todas las ópticas trabajan con ellas y tienen un coste más alto. Aun así, si tu ojo seco es de los que condicionan el día a día, es una conversación que merece la pena tener con tu optometrista.

Cuáles son las mejores lentillas para ojos secos, según tu caso

No hay una única respuesta válida para todo el mundo, porque depende del tipo de ojo seco. Esta tabla te sirve como orientación general:

SituaciónPor dónde empezar
Sequedad leve al final del díaDiarias de hidrogel de silicona
Molestias con el líquido de mantenimientoDiarias, para prescindir de la solución
Sequedad con blefaritis o párpados inflamadosTratar primero el párpado; la lente viene después
Muchas horas de pantallaDiarias e higiene del parpadeo, o valorar orto-k
No toleras las lentes blandas y tu graduación es estableRGP u orto-k, según tu perfil y tus horarios
Ojo seco moderado o severo ya diagnosticadoEsclerales

Lo que no se arregla cambiando de lentilla

A veces se prueban varios materiales y la mejoría es pequeña. Cuando pasa eso, lo habitual es que el origen esté en otro sitio.

Las glándulas de Meibomio, que están en el borde del párpado, producen la capa grasa de la lágrima. Si se obstruyen, la lágrima se evapora enseguida y da un poco igual qué lente lleves. La higiene diaria de párpados con calor y un masaje suave no es muy glamurosa, pero funciona bastante bien.

También influyen algunos medicamentos (los antihistamínicos y varios antidepresivos reducen la producción de lágrima), los cambios hormonales, el aire acondicionado y las horas de pantalla.

Y hay un detalle que suele pasarse por alto: la lentilla tiene un horario de uso. Doce o catorce horas seguidas todos los días es mucho para casi cualquier ojo. Alternar con gafas un par de días por semana suele notarse más de lo que uno imagina.

Mención aparte para quedarse dormido con ellas puestas, aunque sea una siesta corta. Con el ojo cerrado llega menos oxígeno a la córnea y el recambio de lágrima se reduce, así que es mejor evitarlo si ya notas sequedad. Si te ocurre a menudo, te contamos qué pasa cuando duermes con lentillas que no están diseñadas para ello.

Preguntas frecuentes

Porque la lente divide la película lagrimal en dos capas más finas e inestables, toma parte de su hidratación de tu propia lágrima y hace que parpadees menos y con menos fuerza.

En sequedad leve o moderada, las diarias de hidrogel de silicona suelen ser el mejor punto de partida. En casos más marcados, las rígidas permeables al gas y sobre todo las esclerales dan mejores resultados. La elección depende del tipo de ojo seco, no solo de cuánto molesta.

Depende de si tu ojo seco es evaporativo (falla la capa grasa) o acuodeficiente (produces poca lágrima). El primero responde bien a las diarias y al cuidado del párpado; el segundo suele necesitar esclerales. Distinguir uno de otro es sencillo en una revisión, y es lo que orienta todo lo demás.

Pueden hacerla aparecer en un ojo que ya estaba al límite y agravarla si ya existía. En un ojo sano y con un uso razonable, no suelen provocarla por sí solas.


Si llevas tiempo cambiando de lentillas sin dar con ninguna que te aguante el día entero, probar una marca más no suele ser el camino. Lo que de verdad ayuda es una revisión que valore la calidad de tu lágrima y el estado de tus párpados, y decidir a partir de ahí con criterio. Puedes consultar los centros donde valoramos casos como el tuyo.

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